Los beneficios de practicar una escucha activa

mar 14, 2016
centrenarayana

escoltaLa comunicación es aquello que configura nuestras relaciones y aquello que nos configura a nosotros mismos. Las conversaciones que mantenemos pero también las que no mantenemos con nosotros/as mismos/as y con los demás definen nuestra manera de vivir. Es por este motivo que con este post nos hemos querido parar a reflexionar sobre como es nuestra comunicación en el día a día.

¿Qué tipo de conversaciones mantenemos? ¿Somos capaces de comunicar con efectividad? ¿Sabemos pedir? ¿Sabemos ofrecer? ¿Sabemos escuchar? ¿Nos sentimos escuchados/as?

En este primer post nos detendremos en la escucha como herramienta esencial de comunicación. Y es que escuchar parece una práctica sencilla, pues es algo que todos/as hacemos muchas veces al día. Pero ¿nos hemos detenido alguna vez a pensar cómo escuchamos? ¿Qué grado de atención ofrecemos? ¿Con qué partes de nuestro cuerpo escuchamos? ¿Qué espacio de comunicación y apertura ofrecemos a los demás? ¿Qué espacio de confianza?

Una escucha plena, activa y creativa es aquella que se practica desde el ahora y el aquí. Es un acto de entrega, de presencia en la acción de escuchar. Y ese tipo de escucha no es a que estamos acostumbrados/as a ofrecer. Ahora bien, si empezamos a practicarla enseguida nos daremos cuenta de que se nos abre un universo en la comunicación con los demás.

Desde esta perspectiva, a menudo cometemos 3 errores al escuchar que no nos permiten desplegar esta escucha plena:

  • Escuchar mientras hacemos alguna otra cosa. Tenemos la atención dividida y no estamos totalmente presentes. Pensemos por un momento si nos sentimos escuchados/as cuando nuestro interlocutor escucha mientras se dedica a otra cosa. ¿Qué efectos tiene esta escucha dividida en nosotros/as? ¿Qué consecuencias tiene sobre la conversación?
  • Escuchar desde nuestra experiencia. Conectamos enseguida con nuestras propias vivencias y recibimos desde este lugar, que puede ser muy diferente al lugar desde donde vive la experiencia nuestro interlocutor. Es la actitud que nos lleva a continuar las frases con un “pues a mi…”, “ahora que lo dices…” sin dejar que se finalice el relato. ¿Qué mensaje da esta actitud sobre aquello que es important para nosotros/as, la vivencia del otro o la nuesta propia? ¿Qué efectos tiene esto sobre la conversación?
  • Juzgamos a partir de nuestras propias creencias y a partir de estas ofrecemos respuestas que no se nos han pedido: ofrecemos consuelo, quitamos importancia, magnificamos, etc. Al juzgar estamos impidiendo, como mínimo, dos cosas: a) Que el interlocutor exprese con libertad sus propias emociones en relación con la situación expuesta (en ese caso dejaremos de conocerlas) y b) Ofrecer nuestro acompañamiento a su propio proceso (volvemos a estar centrados en nuestro propio proceso en vez de centrsar-nos en el de nuestro interlocutor).

¿Cómo tendríamos que hacerlo, entonces, para conseguir una comunicación más plena y profunda?

La clave está en practicar una “escucha activa”:

  • Estar presentes (centrados en el ahora y el aquí, dejando de lado las preocupaciones que nos ocupan habitualmente). Detengámonos unos instantes, respiremos profundamente y disponmgámonos a entregarnos al acto de escuchar lo que los demás tienen que decirnos.
  • Hablemos solo para acompañar el relato: asentimos, invitamos a continuar o profundizar, preguntamos lo que no entendemos, repetimos lo que nos parece importante, constatamos aquello que observamos con objetividad (sin juzgar), pero evitamos dar nuestra opinión, evitamos al máximo posible hablar.
  • Respectemos los silencios que se producen de forma natural en la conversación. El silencio es un gran generador, puesto que da espacio al otro para que sienta que puede expresarse.
  • Intentemos escuchar aquello que la persona dice, pero también lo que no dice y está implícito o subyacente en la conversación. Nos hablará de sus creencias.
  • Fijémonos en las emociones que la persona transmite y en el lenguaje no verbal que utiliza: estos nos dan mucha más información que las palabras pronunciadas.
  • Seamos curiosos/as, preguntémonos cómo ha vivido o vive la situación la persona, dejando de lado cómo la viviríamos nosotros/as. Evitemos escuchar desde nuestra experiencia y filtros emocionales.

Si intentamos escuchar desde aquí nos daremos cuenta de que la comunicación de hace mucho más profunda y eficaz. La persona escuchada recibirá señales de interés y escucha sincera y se abrirá mucho más a compartir su experiencia.

¡Os animo a probarlo! Practicad la escucha plena con vuestros hijos, padres, parejas, amigos, compañeros de trabajo, etc. y registrad los cambios!!!

 

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Call Now Button
× WhatsApp